
Es cierto que la tecnología sirve para facilitar la comunicación en algunos aspectos; pero también por la premura de tiempo con la que cada vez más cuenta la gente, hace que se redacten textos pequeños o extensos con muchas faltas ortográficas o vicios de dicción.
Hay otra situación que contribuye a la alteración del idioma, y es la falta de lectura; el no hacerlo limita el léxico, y entonces al contar con un vocabulario reducido y no perfeccionado, siempre estará el riesgo de caer en “el mal hablar y el mal escribir”.
Por lo tanto, que la lectura sea un hábito, pues engrandece el intelecto de las personas.


